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Entrevista con el presidente en el Boletín - OMM 52 (2), abril 2004

Última modificación 27/10/2008 11:47

Entrevista con el presidente en el Boletín - OMM 52 (2), abril 2004.

Introducción

Se cree que, en 2020, la población del mundo llegará a 7 500 millones de personas y que la mayor parte de este crecimiento se producirá en los países en vías de desarrollo. Para satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos los agricultores deben producir más. Sin embargo, la producción de alimentos per cápita en el mundo en vías de desarrollo ha disminuido y los efectos adversos de la variabilidad climática están aumentando. Ciertamente, la variabilidad climática sigue siendo la fuente principal de fluctuación en la producción mundial de alimentos, sobre todo en los países tropicales semiáridos y en el mundo en vías de desarrollo. En combinación con otros factores físicos, sociales y político económicos, contribuye a la vulnerabilidad, a la pérdida económica, al hambre, a la hambruna y al desplazamiento de las poblaciones.
La Cumbre Mundial de los Alimentos, celebrada en Roma (2002), pidió una alianza internacional para acelerar la acción de reducir el hambre mundial. También adoptó una declaración que pedía a la comunidad internacional que satisficiera el compromiso anterior de disminuir el número de personas que pasan hambre hasta unos 400 millones antes de 2015. Se alcanzaron varios compromisos relacionados con la erradicación de la pobreza y la seguridad de los alimentos. Los tres compromisos principales fueron: primero, garantizar un medio ambiente diseñado para crear las condiciones que permitan la erradicación de la pobreza y una paz duradera; segundo, aplicar políticas destinadas a mejorar el acceso físico y económico de todos a una alimentación adecuada y suficiente desde el punto de vista nutritivo; y, tercero, fomentar la asignación y el uso de inversiones públicas y privadas para incrementar los recursos humanos y el desarrollo rural.
En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, también en 2002, se propusieron otros compromisos e iniciativas. El primer compromiso fue reducir a la mitad la proporción de personas sin servicios sanitarios antes de 2015 y el otro estaba relacionado con la agricultura.
Nuestro entrevistado de este número, Kees Stigter, tiene un vasto conocimiento y una gran experiencia en la agricultura y el clima de muchas partes del mundo.
Kees nació en Amsterdam en febrero de 1940, justo unos pocos meses antes del inicio de los cinco años de ocupación de los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre era cajero de un banco colonial y su madre era profesora de piano. Asistió a la escuela primaria y a la secundaria en Amsterdam. Dos años después de la Guerra, su padre fue destinado a las indias Orientales Holandesas y Kees y su madre le siguieron medio año más tarde. Sin embargo, no pudieron soportar la dura situación de posguerra con luchas por la libertad, los campos de prisioneros y la represión colonial y se marcharon medio año después. Esta estancia relativamente corta en el extranjero tuvo un efecto profundo y perdurable sobre un niño de ocho años.
Kees comenzó sus estudios de licenciatura en Amsterdam en 1958, especializándose en Física y Matemáticas. Le gustaba mucho la física experimental, en la que demostró una capacidad excepcional. Tenía una inmensa fascinación por los países en vías de desarrollo y sus problemas de supervivencia. Sabía que la Fundación Universitaria de los Países Bajos para la Cooperación Internacional era muy activa en la ayuda a las naciones en vías de desarrollo y organizaba cursos todos los sábados por la mañana en el Real Instituto Tropical de Amsterdam. Kees siguió estos cursos durante dos años y aprendió la importancia de la agricultura y del medio ambiente físico en la lucha diaria por la supervivencia de los pueblos.
En octubre de 1962 decidió cursar, durante dos años, la asignatura optativa de meteorología en la Universidad Libre (en aquella época en los Países Bajos no era posible estudiar meteorología como especialidad) y siguió su trabajo en física experimental en el Laboratorio Van der Waals de Amsterdam, donde Kees eligió el tema clásico de la conductividad térmica, y realizó una tesis sobre el diseño y el uso de un instrumento de hilo caliente para medir la conductividad térmica del neón sometido a una presión de hasta 2 000 atm. A pesar del hecho de que a Kees le gustaba el ambiente científico de Amsterdam, le incomodaba la distancia entre la ciencia pura y los problemas de la vida diaria. Quería hacer algo útil, para aliviar el sufrimiento de la gente de los países en vías de desarrollo. Más tarde aprendería cómo la ciencia podía ser útil para el desarrollo.
En septiembre de 1962 el Profesor Rathenau tomó a Kees como ayudante en el Laboratorio Central de Física. Este compromiso no solo fue un honor para Kees, fue un suceso beneficioso financieramente ya que había decidido casarse. Un año después, Kees tuvo una oferta de trabajo del Laboratorio de Van der Waal para hacer investigación de postgrado, pagándole como ayudante con dedicación exclusiva. Después de obtener su licenciatura en física experimental, especialidad de meteorología y matemáticas, Kees decidió probar suerte en la Universidad de Agricultura de Wageningen (UAW) en 1966, como miembro de plantilla. También se convirtió en potencial candidato para hacer un doctorado con el Profesor W. R. Van Wijk, que había publicado en 1963 el libro revolucionario Física del medio ambiente de las plantas, con una segunda edición en 1966. El enfoque de Van Wijk resultó muy atrayente para Kees, ya que tenía una aplicación inmediata, sobre todo bajo las condiciones extremadamente heterogéneas del medio ambiente tropical.
Durante dos años, Kees trabajó como profesor a tiempo parcial en cursos de licenciatura de físicas. Desgraciadamente, Van Wijk murió en 1967, privando al mundo de un verdadero líder en física y meteorología agrícolas. Para ampliar su conocimiento de las ciencias agrícolas, tomó cursos de ciencia del suelo, hidrología, riego, hidráulica, agronomía, horticultura y ciencias sociales. Se convirtió en miembro del Grupo de Documentación Agromisa, que redactó informes para las personas que trabajaban en países en vías de desarrollo. En 1969, durante cinco meses, fue a Madagascar como experto de la FAO en climatología. Esta misión puso a Kees en contacto directo con el mundo rural de África por primera vez, y se dio cuenta de lo poco que tenía que ofrecer a África y a otras regiones en desarrollo y de lo mucho que tenía que aprender.
Decidió hacer un doctorado y tuvo la inmensa fortuna de contactar con el Profesor C. T. De Wit, un antiguo discípulo de Van Wijk. junto con otro estudiante de doctorado, Jan Goudriaan, Kees comenzó su investigación para cuantificar el microclima del maíz forrajero en el área, recién ganada al mar, del pólder de Flevoland. Tuvo la suerte de tener a su disposición un gran grupo de compañeros técnicos competentes, e instalaciones de laboratorio, campo y taller. Durante tres temporadas de cultivo, el grupo estudió y validó parámetros en uno de los primeros modelos de simulación de dinámica física del microclima de cultivos que Jan Goudriaan estaba diseñando para el maíz forrajero. Publicaron varios artículos importantes. Mientras tanto, Kees escribió su tesis sobre "el diseño, la calibración y el uso de un porómetro ventilado" y fue galardonado con el Premio de Investigación de la UAW por la primera parte de su investigación.
Kees ha escrito y publicado casi 500 artículos sobre todos los temas, sin incluir los artículos generales sobre ciencia y sociedad y las críticas de libros. Es coautor de un libro sobre cultivos múltiples en climas cálidos, traducido después del francés al inglés. Parte de su trabajo ha aparecido en las publicaciones y revistas más prestigiosas. En octubre de 1983 fue nombrado candidato de Tanzania para el Premio de Medio Ambiente Sasakawa.
Esta entrevista se celebró en Bruchem, Países Bajos, en septiembre de 2003.
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Boletín Entre sus estudios de postgrado y su doctorado, dio numerosísimas clases en distintas especialidades, incluida la climatología. ¿Puede hablarnos de ello?

S. En 1970, fui ascendido a Científico Superior de Investigación mi departamento me encargó la organización del primer curso máster en idioma inglés de la UAW, sobre gestión del suelo y del agua para estudiantes de países en vías de desarrollo. También enseñé climatología en el primer y el segundo curso del mismo ciclo en 1971 y 1973. Después de mi marcha a África, en 1974, mis apuntes siguieron utilizándose durante muchos años. También organizamos cursos "capita selecta" en agrometeorología tropical. Después de obtener el Premio de Investigación y mi título, fui nombrado Científico Principal de Investigación (Profesor Asociado) de la UAW. Continué mi trabajo sobre el tema del uso de la ciencia para el desarrollo desde un punto de vista político de izquierdas y publique muchos artículos después de 1968. Cuando el "movimiento democrático" llegó a las universidades holandeses, me convertí en miembro de la numerosa junta editorial del periódico holandés "Ciencia y Sociedad" para temas relacionados con el Tercer Mundo. Organicé y di cursos en una conferencia nacional sobre "Ciencia y países en vías de desarrollo". Sin embargo mi principal objetivo siguió siendo aplicar mi investigación científica al servicio del Tercer Mundo.

Boletín ¿Cuándo empezó a visitar países extranjeros y qué hizo?

K. S. En 1975, fui invitado a Argelia por el Sr. M. Boulayha, el Director a largo plazo del ACMAD, que había visitado. Participé como profesor invitado en tina conferencia en el Instituto Nacional de Investigación Agrícola de Argel y visité su Centro de Formación Profesional de Orán. Esa fue mi primera visita a África después de la de Madagascar, en 1969. Allí conocí a mi colega francés, el Dr. Cliarles Baldy. Unos 20 años después, escribimos juntos un libro titulado "Agrometeorología de Cultivos Múltiples en Climas Calidos".

A finales de 1974, recibimos una carta de Tanzania dirigida al Profesor Van Wijk, que había muerto unos ocho años antes. La carta contenía una petición del Departamento de Física de la Universidad de Dar es Salam para que les ayudáramos en física agrícola y medioambiental. Me pidieron que me ocupara de la carta. Mi primer pensamiento fue ir yo mismo allí, así que lo hablé con mi mujer, ya que teníamos cuatro hijos, incluidos dos niños coreanos adoptados. Decidimos ir a Tanzania. En la Universidad de Dar es Salam fui nombrado Profesor Asociado de Física Agrícola. El Departamento estaba dirigido por un ilustrado estudioso tanzano, el Profesor Paul Vita. Yo había desarrollado un gran interés sobre el valor del conocimiento tradicional como punto de Partida para ayudar a los agricultores de los países en vías de desarrollo. El único conocimiento y referencia previos que tenía sobre el tema era un artículo escrito en 1972 por el Profesor Gene Wilken, un geógrafo físico de los EE.UU. Afortunadamente, me había llevado ese artículo conmigo. Sobre el terreno, los únicos instrumentos de observación meteorológica eran dos psicrómetros Assman y dos veletas, nada más. Afortunadamente, antes de mi marcha, había conseguido una promesa de apoyo financiero del Gobierno de los Países Bajos. No habían pasado cuatro meses desde mi llegada, cuando empezamos a recibir lo que necesitábamos como parte de la asignación anual de mi país al Gobierno de Tanzania. Este valioso apoyo continuó durante 30 años.

Como parte de mi misión, empecé a organizar cursos de física medioambiental, parámetros medioambientales y física agrícola, tanto de licenciatura como de postgrado, y, a mediados de 1978,fui nombrado para el puesto de Catedrático.

Lo que empezó tan felizmente se convirtió en una tragedia familiar. Poco tiempo después, al año de su llegada a Dar es Salam, mi esposa empezó a sufrir un cáncer de colon. Volvimos a los Países Bajos para que recibiera tratamiento, pero murió en noviembre de 1978, dejando cuatro niños de entre cuatro y 11 años. Incluso durante los últimos días de su vida, insistió en que yo volviera a Tanzania para continuar mi trabajo. Image 02 interview

Boletín ¿Cómo continuó con su trabajo en África?

K. S. Durante el período comprendido entre 1979 y 1985, creé la Dirección de Física Agrícola (DFA), llamada después Grupo de Investigación de Física Agrícola. Se especializó en reunir y cuantificar físicamente ejemplos del conocimiento indígena y de las técnicas tradicionales de gestión y manipulación microclimática. De nuevo, este proyecto fue financiado completamente por las donaciones del Gobierno holandés.

Organizamos experimentos al aire libre y probarnos y adaptamos todos los tipos de equipamiento meteorológico (radiómetros, incluidos totalizadores e integradores, detectores de molimiento de aire, evaporimetros Piché, tanques evaporimétricos, pluviómetros, termómetros de suelo, termómetros infrarrojos, etc.) para su uso al aire libre en condiciones tropicales.

Desarrollamos teorías sobre modificación de la temperatura del suelo y extinción de la radiación por cubierta protectora de gramíneas. Analizamos, estudiamos e interpretamos los datos que nos envió desde Kenia el Dr. Caleb Othieno, Director del Instituto de Investigación del Té de Kericho. Ampliando el trabajo teórico anterior de Van Wijk, fuimos capaces de explicar cuantitativamente la muerte de algunas plantas jóvenes de té después de la sequía. Las propiedades térmicas que cuantificamos en algunas cubiertas protectoras vegetales influían negativamente en el crecimiento de la raíz. Esas cubiertas protectoras vegetales se habían probado en estaciones, en los campos de los agricultores donde se utilizaban tradicionalmente con el fin de evitar la erosión. El té con raíces mal desarrolladas no podía aguantar la sequía posterior. Image 03 interview

Boletín ¿Y el proyecto sobre técnicas tradicionales para mejorar el microclima?

K.S. El éxito en Tanzania me motivó a proponer a la UAW que me contratara de nuevo después de casi 10 años, otra vez como Científico Principal de Investigación, y que me permitiera trabajar en Africa. Había preparado, con cuatro profesores de la UAW, un proyecto para que lo financiara el Ministerio de Asuntos Exteriores. En agosto de 1985, comencé como Supervisor de Proyecto del Proyecto para Mejora de las Técnicas Tradicionales de Microclima (MTTM). Este proyecto sería puesto en marcha: en la Universidad de Gezira, en Wad Medani, Sudán, por el Profesor Hussein Adam, uno de mis corresponsales de muchos años; en la Universidad de Nairobi, Kenia, por mi homólogo desde el principio, el Dr. CHris Coulson (del Reino Un¡do); y en mi viejo departamento de Dar es Salam, con gran apoyo del Decano de la Facultad de Ciencias, el difunto Profesor James Mainoya. Este nuevo proyecto de MTTM estaba compuesto principalmente de candidatos africanos que estaban haciendo su doctorado en su propia universidad africana, supervisados por científicos africanos por mí mismo. Les ayudaban candidatos locales al máster y, a veces, holandeses. Después, algunos técnicos de Wageningen se implicaron con éxito en la evaluación de los seminarios en los países participantes, y también en la formación profesional de técnicos locales. En concreto, desarrollamos un modelo de enseñanza de investigación según el cual los candidatos podían abordar problemas locales bajo sus propias condiciones de vida y podía evitarse la fuga de cerebros, justo antes de su ampliación a una segunda fase en 1980, lo llamamos modelo "Picnic". Se nos unió la Universidad de Ahmadu Bello, de Zaria, en el norte de Nigeria. En 2003, el Programa de Becas de los Países Bajos (que da prioridad la investigación en el África subsahariana con especial atención a las demandas de investigación local y a los componentes de creación de capacidades) adoptó el modelo Picnic. En Wageningen, me ayudó un Comité de Dirección que, en la segunda fase, hasta 1997, contaba con 10 miembros, algunos de fuera de la UAW. En esta segunda fase me había convertido en profesor visitante honorífico de las universidades implicadas, un puesto que todavía ostento en Sudán. Llevé a cabo 41 misiones en África, la última en 20002001 en Sudán.

Boletín Su labor en investigación, formación profesional y enseñanza ha sido intensa en todos los aspectos de la agrometeorología. ¿Qué parte de ese trabajo tenía interés por sus aplicaciones prácticas? ¿Cuáles son los beneficios más evidentes que obtuvieron los países implicados?

K. S. Durante unos 15 años mis candidatos africanos al doctorado y al máster, sus supervisores locales y yo mismo realizamos una investigación cuantitativa de campo en África en numerosas áreas cuya prioridad era determinada por mis equivalentes africanos. Entre nuestros logros se incluyen los siguientes: Protección de la tierra regada de la invasión de arena transportada por el viento mediante zonas de protección, para las que desarrollamos reglas de diseño, y determinación de la pérdida de agua con los métodos de riego tradicionales y con los métodos recién desarrollados por el programa de Gezira, en Sudán. Evaluación de las soluciones agroforestales de los cultivos en franjas (contorno de setos vivos) en zonas semiáridas, primero en llano y después en tierras en pendiente, y también la protección frente al viento y la conservación del agua en parcelas de demostración agroforestales cercadas con setos en Kenia. Reducción del viento mediante árboles diseminados en bosquecillos por la sabana, protección de las plantas de café del daño eólico mediante el paraguas de árboles de sombra (en el norte de Tanzania) y evaluación del sombreado, y otras mejoras en las estructuras tradicionales del almacenamiento de grano (en el sur de Tanzania). La insuficiente protección, frente al calor advectado por el viento, de los cultivos entre múltiples paravientos cultivados para combatir la desertificación (en el norte de Nigeria)y propuestas para mejorar los sistemas tradicionales de cultivos intercalados de mijo y judía de vara y el diseño de sistemas más eficaces (en la zona semiárida de Nigeria). La selección y la plantación de árboles y hierbas para detener la arena transportada por el viento mediante su deposición en una zona de referencia secundaria como protección frente a la desertificación, y también la mejora del mícroclima del grano de sorgo almacenado tradicionalmente bajo tierra y la ampliación de sus períodos de almacenamiento sin peligro en el centro de Sudán. Esto requirió la mejora del diseño de los hoyos para contener el grano, utilizando las últimas innovaciones agrícolas, junto con los descubrimientos científicos que las corroboraban.

Boletín ¿Cómo reaccionaron a su investigación otros científicos de la especialidad?

K. S. Colegas de todas partes habían alabado la importancia socioeconómica evidente de este tipo de trabajo, pero algunos tenían dudas sobre su idoneidad para la preparación de investigadores y la formación profesional científica. Desde principios de la década de 1990 hasta ahora, hemos publicado los resultados de este trabajo en revistas científicas especializadas de prestigio. En poco más de diez años, hemos publicado unos 50 artículos en más de 25 revistas científicas distintas. Esta es nuestra respuesta a cualquier escepticismo relacionado con el valor científico del trabajo de campo que, de forma cuantitativa, realizarnos en África. Este tipo de investigación realizado por candidatos al doctorado africanos que vi ven en la zona y que se enfrentan diariamente a los problemas agrometeorológicos puede ser muy beneficioso para los agricultores pobres. Sirve a las comunidades agrícolas locales, incluidas las que tienen ganado y utilizan los bosques. Este enfoque puede ser diferente del tradicional, pero es funcional y práctico, ya que tiene en cuenta las necesidades de los agricultores. En África se necesita un apoyo externo masivo, no solo en forma de ayuda alimenticia y artículos de primera necesidad en situaciones de emergencia, sino también con medidas estructurales importantes y con medios. Cada vez faltan más donantes, incluidas las NU. ¿Ya no están interesados en la erradicación de la pobreza o han olvidado la grave situación diaria de los agricultores pobres? En la actualidad, predomina un sentimiento de desesperanza. Además de mis proyectos, me impliqué durante más de 35 años en numerosos talleres, seminarios, conferencias, evaluación y otras misiones en África, no solo en mis cuatro países del proyecto, sino también en Argelia, Benin, Burkina Faso, Etiopía, Gambia, Ghana, Madagascar, Marruecos, Níger, Senegal y Zambia: en total, 15 países.

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Boletín Háblenos de sus visitas a Asia.

K. S. Entre 1988 y 1993 fui seis veces a Une, en la India, por parte del PNUD, la FAO, la OMMY el ICRA, cada vez en períodos de un mes de promedio. El objetivo de estas misiones era la creación del Centro de Estudios Avanzados de Meteorología Agrícola. El Profesor Varshneya estaba a cargo del proyecto y lo dirigía. Al principio, yo era un asesor temático, más tarde asumí el puesto de asesor principal de John Griffiths. Después empecé a recomendar el uso del modelo Picnic en Asia. Hacia finales de la década de 1990 no había dinero internacional disponible para nuestro tipo de investigación, enseñanza y formación profesional en África, como el que, durante tanto tiempo, el Gobierno Holandés había suministrado con tanta generosidad. Por lo tanto, empecé a utilizar i7iis contactos de la OMM como presidente de la Comisión de Meteorología Agrícola (CMAG) para explorar las aplicaciones del modelo Picnic en Asia y en el Sudoeste del Pacífico, sobre todo en China, Indonesia y Vietnam. Hice cuatro visitas cortas a Vietnam, en 2000,2001, y dos veces en 2003, trabajando en seminarios y proyectos conjuntos. También hubo invitaciones para dar clases para el Centro Asiático de Prevención de Desastres en Bangkok, en 2002, y en Pekín en 2003. Ahora, tengo que trabajar con un apoyo relativamente pequeño, incluso de la UAW, con la excepción de mi propio "Grupo de Catedráticos de Meteorología y Calidad del Aire" ' Otras fuentes de apoyo son la Academia de Mongolia Interior de Ciencias Agrícolas (AMICA), a través de la Universidad de Ciencias Agrícolas de Pekín, que ofrece ayuda a los candidatos de doctorado de la provincia occidental más pobre de Mongolia Interior, vía AMICA. También hemos iniciado un proyecto conjunto de tres años con la Estación Experimental en Agricultura en Tierra Seca del Condado de Wuchuan de la AMICA, en Mongolia Interior. Desde 1997 he tenido siete misiones en China y he logrado introducir modelos de apoyo, tipo Picnic, ofreciendo consejo a los candidatos de máster y doctorado de especialidades específicas y lugares determinados. En resumen, a través de numerosas conversaciones, asesoramiento personal y clases en más de 10 institutos chinos distintos, he logrado hasta ahora aportar mi experiencia africanas la de la CMAG a China y también he utilizado la experiencia de China para beneficio de África. Hay planes para organizar más tareas conjuntas, como visitas invitadas a la India en enero o febrero de 2004 y a Japón en septiembre de 2004.

Boletín ¿Qué hay del Sudoeste del Pacífico?

K.S. Mi segunda esposa es de origen indonesio-holandés. La conocí en Tanzania en 1980 citando ella trabajaba en la Embajada de los Países Bajos. Me ayudó a educar a mis hijos y después participó e¡¡ ni¡ trabajado en África. Desde 1994 habíamos vivido parte del año en Indonesia. Estas estancias aún se prolongaron más después de mi jubilación, a principios de 2OOl, y por esa razón quise realizar allí algún trabajo. A principios de 1999 el difunto Dr. S. Karjoto, un antiguo presidente de la AR V, me presentó al Departamento de Geofísica y Meteorología (DGM) del Instituto Pertanian Bogor (IPB), en Java Occidental, donde los principales capítulos de estudio eran la agrometeorología y la agroclimatología. Mi Departamento de Ciencias medio ambientales de la Universidad de Wageningen y el Centro de Investigación establecieron un Acuerdo de Cooperación con el DGM del IPB. He llevado a cabo otras seis misiones y visitas al IPB en ese contextos y he impartido gran cantidad de clases, y también he participado en muchas conversaciones sobre los proyectos más adecuados. A través del Dr. Andi Lolo, Agregado Cultural de la Embajada de Indonesia en La Haya, me enteré de la existencia de lo que ahora se conoce como Consorcio de las Universidades del Este de Indonesia. Desde enero de 2000 hasta septiembre de 2002, invitado por ellas, di clases en cinco universidades regionales, en Bangkalan (en Madura), en Makassar, Manado y Kendar¡ (en Sulawesi) y en Mataram (en Lombok). Enseñé sobre el futuro de la agrometeorología y sobre el potencial y los problemas del uso de la información y de los servicios agrometeorológicos en episodios extremos, para la producción agrícola de los pequeños agricultores.

Boletín ¿Cuáles son los principales problemas agrícolas de África, Asia y Sudoeste del Pacífico? ¿Qué hay de la sequía y la desertificación? ¿Es el desarrollo de la silvicultura y de la ganadería comparable al de la agricultura?

K. S. Mi respuesta a esta pregunta se basa en la experiencia que he obtenido a partir de mi propio trabajo, mis casi 13 años (entre 1985 y 1997) de pertenencia al Consejo Asesor Nacional del Ministerio de Cooperación al Desarrollo de los Países Bajos y mis cinco años como miembro del Consejo Diario de la mayor ONG holandesa de ayuda al desarrollo. El círculo vicioso de la pobreza y la incapacidad para hacer rente a la degradación y a los desastres medioambientales es el problema más obvio de la producción agrícola, forestal y ganadera africana. Esto es cierto en la agricultura de subsistencia pero también en la cría de ganado y la producción de cultivos para la venta, incluidos los árboles, en los mercados locales o en los grandes mercados africanos. La ausencia de un liderazgo bien organizado pero descentralizado y de un modo de gobierno eficaz hace imposible romper este círculo. Otros factores son la corrupción y los azotes del SIDA y la globalización, bajo condiciones imperfectas de mercado, establecida por el mundo industrializado. La erosión del suelo por el viento y el agua, y la degradación de la fertilidad del suelo y la desertificación, en parte relacionadas, se originan sobre todo por la agricultura, la cría de animales y la silvicultura de subsistencia. A esto se añaden las numerosas consecuencias de la mayor variabilidad climática y el cambio climático, incluyendo mayor número de sequías y de crecidas. Solo a pequeña escala están empezando a tener efectos beneficiosos las innovaciones de los agricultores africanos la ayuda emergente de las ONG y de los científicos locales ilustrados. En algunas zonas de África hemos logrado suministrar algunos servicios con componentes agrometeorológicas pero la escala de intervención es demasiado pequeña para tener efectos adecuados. No proporcionamos los medios a una escala lo suficientemente grande, incluso cuando conseguimos superar los problemas institucionales. Por lo tanto, en un futuro próximo, no se producirá ninguna solución que no sea a pequeña escala local. Existen los mismos problemas en algunas regiones más pobres del Asia rural y del Sudoeste del Pacífico y en partes de Sudamérica. En algunas partes de Asia, las condiciones son menos desesperadas comparadas con casi todas las del África situada al sur del Sahara. Los cambios de actitud y una mejor forma de gobierno para proteger la tierra, los bosques y a la gente parecen más factibles a la larga en algunas partes de Asia.

Boletín ¿Hay soluciones a las que pueda contribuir la ciencia?

K. S. En mis clases recientes de agrometeorología en Asia, desarrollé un marco de diagnóstico y conceptual para comprender mejor los dilemas relacionados con los cultivos, la ganadería, la silvicultura y los árboles no forestales. Mi definición de servicios agrometeorológicos - que se seguirá desarrollando a través de los proyectos pilotos en los que participo - abarca: La caracterización agrometeorológica para responder a la agricultura. Las decisiones de gestión microclimática centradas en la predicción climatológica interanual, estacional o de otro tipoy en la predicción meteorológica específica. La mitigación y la reducción de desastres mediante la vigilancia y la alerta temprana, para validar nuevas estrategias de adaptación relacionadas con la degradación medioambiental y con otros cambios. Para tener efecto sobre el dominio más importante del sustento de los agricultores a través de tales servicios de participación, se debe elegir, para cada caso, una combinación de trasfondos de conocimiento. Hay un segundo dominio, donde se establecen las condiciones iniciales y de contorno para resolver el problema. Primero debemos comprender el valor y los límites de las actuales estrategias locales de adaptación, las tecnologías e innovaciones indígenas que fueron desarrolladas a partir del acervo del conocimiento tradicional. En segundo lugar, debemos elegir las opciones más adecuadas al movilizar el conocimiento que interese entre toda la ciencia contemporánea para, de este modo, abordar los problemas utilizando nuestros servicios os derivados. A este respecto, pero también para un mejor conocimiento de las estrategias de adaptación existentes, hay un tercer dominio: los sistemas de apoyo en forma de datos, investigación básica, educación y políticas. En tercer y último lugar, para que cualquier servicio tenga éxito a la hora de influir en el sustento de los grupos de agricultores destinatarios, debemos obtener de nuestros propios caudales de conocimiento socioeconómico los entornos políticos adecuados. A partir de este razonamiento, está claro que ni en África ni en la mayor parte del Asia rural ni en el Sudoeste del Pacífico se ha producido ni se ha puesto en marcha la mezcla correcta de estos trasfondos de conocimiento. Así que no podemos resolver ninguno de los problemas básicos de la producción agrícola (incluida la ganadería) y forestal que influyen en el sustento de los agricultores. El trabajo local a pequeña escala es el único recurso, siendo las condiciones de mayor escala las que ponen límites a su éxito.

Boletín ¿En qué medida, los recientes y rápidos avances en la tecnología de la información, como los medios de audito y vídeo, Internet, etc., han contribuido a la difusión de la información agrometeorológica a los usuarios?

K.S. Para empezar, creo que incumbe a todos los servicios agrometeorológicos estar en contacto con los agricultores, para descubrir sus problemas y hablar de ellos y, a la luz de dichas conversaciones, hacer un inventario de, sus necesidades exactas. En otras palabras, es absolutamente necesario un alto grado de participación por parte de los agricultores para formular sus necesidades. A partir de ahí, depende de los agrometeorólogos y de otros expertos de la especialidad analizar los problemas y ofrecer soluciones razonables. Los expertos deben validar las soluciones propuestas con la participación de los agricultores y los intermediarios adecuados. Por supuesto, los rápidos avances en la tecnología de la información son tremendamente valiosos para facilitar la tarea de los expertos. Los científicos son muy aficionados a los numerosos medios y servicios modernos "de alta tecnología" y presionan para que se apliquen cada vez más. Sin embargo, debería tenerse en cuenta que estas herramientas y sus capacidades sofisticadas son simplemente los medios y no los fines. Los boletines agrometeorológicos y la radio rural han demostrado su valor más allá de toda duda. No hay ninguna razón por la cual el correo electrónico, la televisión e Internet no deban usarse para transmitir información. Debería dejarse a los técnicos los aspectos técnicos de esa trascendencia. Lo importante es: ¿qué transmitirá ¿cómo y ¿de quién a quién? Creo que ni los científicos ni los predictores climatológicos deben interactuar de manera directa y regular con los usuarios finales, que son los agricultores. A menudo su jerga técnica es incomprensible para el agricultor. Es necesario un grupo de intermediarios competentes que puedan traducirla información agrometeorológica que interese a un lenguaje y una forma que sea fácilmente comprensible y asimilable por los usuariosfinales. En África, durante mucho tiempo, se ha adoptado el enfoque equivocado en lo que respecta a los intermediarios designados por las universidades, a su formación profesional, y también a la manera de equiparlos para sus tareas. A los servicios designados por universidades, si es que se les enseñó algo, fue el conocimiento moderno, no adaptado ni aplicable a las necesidades reales de la mayoría de los agricultores. La enseñanza vocacional en agricultura y/o en temas técnicos apenas existe. Cambiar la formación profesional de los intermediarios y suministrarles la información adecuada para que la validen con los agricultores es, tal vez, una de las acciones necesarias más urgentes.

Boletín Usted estuvo en contacto con la OMM durante muchos años y fue vicepresidente y presidente de la CMAG. ¿De qué manera podría la Organización en su conjunto, y la Comisión en particular, mejorar sus esfuerzos para ayudar a los agricultores?

K. S. En 1979, durante la séptima reunión de la CMAG en Sofía, la delegación tanzana me propuso como miembro de uno de los grupos de trabajo de esa Comisión. Cuando en 1982 se celebró en Ginebra la octava reunión de la CMAG, yo era ya miembro de la delegación de Tanzania. Desde 1985 fui el principal delegado de los Países Bajos en la CMAG. Desde 1986 hasta 1999fui vicepresidente y (desde 1991)presidente de la Comisión. Todavía soy miembro del nuevo Grupo de Gestión (GG) de la CMAG, que remplazó al Grupo Asesor de Trabajo que yo presidí durante ocho años. En el GG soy responsable de coordinar los sistemas de apoyo para la elaboración de la política de los servicios agrometeorológicos. Durante mis 25 años de asociación con la CMAgy la OMM, conocí a muchas personas interesantes, hice valiosas relaciones y, sobre todo, aprendí muchísimo. Ya he señalado las áreas en las que podrían introducirse importantes iniciativas para mejorar nuestros esfuerzos en el campo de la agrometeorología, en particular en las regiones en desarrollo de África y Asia. Estoy un tanto descorazonado porque la cabeza de la Organización nunca ha favorecido las mejoras al apoyo operativo de la agrometeorología nacional de los países en vias de desarrollo. Debo mencionar que la CMAG, en el curso de su existencia, ha colaborado estrechamente con otras organizaciones como la FAO o institutos del Grupo Consultivo en Investigación Agrícola Internacional. Sin embargo, por alguna razón, nunca recibimos el apoyo y los fondos adecuados para materializar muchos de nuestros planes operativos. Hasta hace poco nunca hubo mucho entusiasmo en implicar al Programa Mundial del Clima en la expansión de las actividades agrometeorológicas. La situación en los Servicios Meteorológicos Nacionales no es mucho mejor, ¿Por qué en muchos países en vías de desarrollo precisamente donde es más importante la necesidad de apoyar esta especialidad se descuida tanto la agrometeorología? Este es uso de los mayores errores cometidos en la meteorología y la climatología internacionales.

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Boletín ¿Qué hace en la actualidad y cuáles son sus planes para el próximo futuro?

K.S. Además de finalizar la publicación de los resultados de nuestra investigación de campo africana y de enseñar en Asia y en el Sudoeste del Pacífico, estoy muy involucrado en el proceso de supervisión de la reescritura de la Guía de Prácticas de Meteorología Agrícola de la CMAg de la OMM, que comencé en 1999. Estas tareas me mantendrán ocupado durante los próximos cinco años, más o menos, si no más tiempo. Desde abril de 2001, he sido presidente fundador de la Sociedad Internacional de Meteorología Agrícola por Internet. En marzo 2002, puse en marcha una página Web (wwwagrometorology.org), a la que dedico algún tiempo casi todas las semanas, con mucha ayuda de otras personas. Queremos que los agrometeorólogos de todo el mundo estén en contacto entre sí y con las numerosas y distintas páginas Web que son importantes para el medio ambiente agrícola. También pretendemos lanzar un periódico digital sobre agrometeorología operativo. Es seguro que esta actividad se prolongará durante algún tiempo. Ya contamos con el apoyo de unos 500 miembros. Esto no deja mucho tiempo para iniciativas nuevas, pero la ventaja es que, la mayor parte de este trabajo, puede hacerse desde cualquier lugar del mundo. Lo que me gustaría hacer en el próximo futuro es comenzar nuevas misiones de dirección de proyecto en África, Asia y algún otro lugar, para presentar mis puntos de vista sobre la agrometeorología operativo, utilizando el concepto de dominios de diagnóstico explicado anteriormente. También quiero tener más oportunidades para asesorar sobre el equipamiento y la formación profesional de los intermediarios agrometeorológicos designados por las universidades ' para beneficio de los agricultores que necesitan nuestro apoyo.

Boletín ¿Cuál es el acontecimiento más inolvidable de su vida profesional?

K. S. Tal vez sea esta la pregunta más difícil, no porque no tenga una respuesta, sino porque tengo demasiadas. Me han ocurrido episodios inolvidables durante toda mi vida profesional y en su momento pensé que cada uno era el mejor. Por ejemplo, cuando escribí mi tesis sobre los aspectos instrumentales de las observaciones de campo y fui galardonado con el Premio de Investigación Universitaria de la UAW, me emocionó muchísimo. Después llegó mi trabajo sobre el desarrollo y la puesta en marcha del modelo Picnic y el trabajo inicial sobre la sequía y el té. Los resultados posteriores de los trabajos sobre investigación, enseñanza y formación profesional me alegraron mucho. Siempre que colaboraba con una nueva sección de una universidad africana y me enfrentaba al desafío de adaptar mi trabajo a las condiciones africanas y a las realidades del día a día me sentía inmensamente feliz. Dadas las condiciones, considerábamos que los primeros éxitos del Proyecto de MTTM eran poco menos que un milagro; por ejemplo, demostrar que los cultivos en franja eran tremendamente inadecuados sobre la tierra llana de los climas semiáridos pero podrían ser útiles en tierras con pendientes. En Sudán, cuantificamos el despilfarro de agua del regadío sin control. Fuimos los primeros en cuantificarla captura de arena en una zona de protección y mediante árboles aislados y hierbas. Fuimos los primeros (y lo seguimos siendo) en cuantificar la reducción de viento en los bosques de la sabana en función de la densidad arbórea. Todos estos esfuerzos y sus efectos beneficiosos fueron episodios inolvidables para nosotros. En Sudán y en Nigeria, trabajando con estudiantes que estaban dispuestos a sacrificar gran parte de sus vidas personales para aprender e investigar, descubrimos que el compromiso y la innovación de los agricultores eran los elementos principales de, por ejemplo, el éxito de la mejora del almacenamiento subterráneo de grano a pequeña escala. En Nigeria, demostramos los errores que se habían hecho en el diseño y la ampliación de los cinturones de protección múltiples para proteger los cultivos y diseñamos mejoras. Cuando confirmamos que la diferencia estaba en los componentes socioeconómicos que habíamos añadido a la agrometeorología nos sentimos muy complacidos. Si un día llego a ver que mi marco de diagnóstico conceptual "principio a fin" sobre la generación y la transferencia de información y los productos agrometeorológicos ha sido reconocidos ha tenido efectos en el ámbito del sustento de los agricultores, entonces sabré que mis 40 años de servicio a la agrometeorología han sido fructíferos. Esto es inolvidable para cualquier científico. En julio de 2003 acabábamos de llegar a la Estación Experimental Agrícola en la Tierra Seca del Condado de Wuchuan, en Mongolia Interior, a menos de 100 km de la capital, Huhhohot. Sin avisarfuím0s a la casa del jefe de uno de los pequeños pueblos cercanos. El jefe y su esposa estaban cenando. Nos sentamos nueve personas en una pequeña habitación en el "kang" (una cama grande tradicional que en invierno se calienta desde abajo), a la tenue luz de una simple bombilla que colgaba del techo. Hablamos durante un rato largo (con la traducción de in¡ homólogo, el Profesor Zheng Dawei) sobre la familia de nuestro anfitrión, sus cultivos, el sistema agrícola, los ingresos, los gastos, etc. Conversamos sobre la información agrometeorológica disponible, el conocimiento tradicional y más cosas. Nos hablaron de su deseo de tener acceso a una televisión por cable o a un ordenador para recibir canales con programas sobre agricultura. En muchas ocasiones he hablado con agricultores pobres de África, India e Indonesia, pero esta inesperada conversación nocturna en China fue, definitivamente, uno de los episodios más inolvidables de mi vida profesional.

Boletín Le deseamos muchos años más de valioso servicio a la agrometeorología donde quiera que se necesite su consejo y muchas más conversaciones como la que tuvo recientemente en China.

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